miércoles, 12 de enero de 2011

Leer la cultura

Obligar al lector a detenerse en la forma sensible del texto, material visible y sonoro, lleno de correspondencias con  lo real que se sitúa a la vez en el orden del sentido y en el orden de lo sensible, en vez de atravesarla, como un signo transparente, leído sin ser visto, para ir directamente al sentido; es obligarlo a descubrir por su cuenta la visión intensificada de lo real que la invocación mágica implicada en la labor de escritura ha inscrito en ella.  
                         Pierre Bourdieu




La continuidad de la cultura está íntimamente ligada a  los procesos textuales, de ahí la necesidad de preservar el buen hábito de la lectura, particularmente en un momento en el cual pareciera que miles de otras opciones ocupan nuestra atención. En los libros encontramos almacenada la memoria de la humanidad. Al convertirnos en lectores activos aumentamos nuestra capacidad crítica y establecemos una relación productiva entre los procesos  de escritura y los de interpretación; interactuamos con el autor y con la realidad que éste ha querido plasmar en su obra, de esta manera participamos en el desarrollo de la historia cultural del país y del continente.
Para el semiólogo Iuri Lotman la cultura es un sistema de signos que posee una  estructura dinámica, un mecanismo que genera un conjunto de textos, en este sentido entender una cultura implica saber leer los signos que nos hablan desde los diversos textos que ella produce. Define también Lotman a la cultura como memoria no hereditaria de la colectividad  (Lotman y Uspenskij,1979:71), con ello pone de relieve la permanente relación del hombre con el pasado; la historia registrada se convierte en un elemento de la cultura y su existencia dependerá directamente de la continuidad que logre tener en los textos de la memoria colectiva.
La cultura adjudica mayor valor  a los textos más antiguos, aquellos que han logrado una longevidad dentro de la colectividad. Los textos que son excluidos pasan al olvido y dejan de existir, aquellos que logran mantener el interés de los lectores de distintas épocas pasan a formar parte del canon. De ahí que se considere que la esencia de la cultura sea luchar contra el olvido.
Comprender los textos literarios, como productos sociales e históricos, implica entender el significado que determinada producción tiene como práctica significante y sistema de comunicación en una época dada, ya que la escritura construye un universo plagado de elementos significativos, en ella el escritor refleja la visión del mundo propia del colectivo al que pertenece, por esto, al  conocer la obra podemos entender la visión del mundo del colectivo que, de alguna manera, se expresa a través del artista.
(C)Carmen Virginia Carrillo
Referencias bibliográficas:
Lotman y Uspenskij, en Lotman, Jurij y Escuela de Tartu. 1979. La semiótica de la cultura. Madrid: Cátedra.