jueves, 19 de febrero de 2015

La semiótica de Lotman, un constructo teórico metodológico fundamental para el análisis de producciones literarias entendidas como textos de la cultura.


 Carmen Virginia Carrillo



            Tuve el privilegio de conocer personalmente a Iuri Lotman en el Primer Encuentro Internacional de Teoría de las Artes Visuales, el año 1992, en Caracas. En esa oportunidad dictó una conferencia sobre “el tonto y el loco”, que luego constituiría un capítulo de su libro Cultura y Explosión lo previsible y lo imprevisible en los procesos de cambio social, (1993), publicado pocos meses antes de su muerte. Durante los días del encuentro, en dos oportunidades pude conversar con él, gracias a la ayuda de un traductor que lo acompañaba. Cuando le comenté que yo había hecho mi tesis de maestría a partir de los planteamientos que había expuesto en su libro Estructura del texto artístico, (1978) me dijo que me olvidara de eso, que quemara ese libro, que él ya no creía en lo que allí había escrito, que se había dado cuenta de que había que cambiar el enfoque de los estudios literarios y que estaba preparando un nuevo libro, que lo buscara y tomara en cuenta sus nuevos  planteamientos.
            Del Lotman cercano al formalismo, al Lotman semiólogo de la cultura hay una diferencia radical. Del texto concebido como una entidad autónoma se pasa al texto  percibido como espacio semiótico que interactúa con otros textos de la cultura.
El haber estudiado las dos facetas de los planteamientos para el análisis de los textos, desarrollados por Lotman, me permitió dar un vuelco en mis propuestas de lectura de la literatura, en mi carrera como investigadora y como docente universitaria.
            Considero que las propuestas desarrolladas por Lotman en torno a la semiótica de la cultura constituyen un aporte fundamental para el abordaje de las producciones literarias y artísticas, ya que ofrecen la oportunidad de poner en relación los problemas de representación y la reflexión crítica, sobre los aspectos  estéticos e ideológicos que están involucrados en la obra de arte y la literatura, lo que indiscutiblemente enriquece el objeto de estudio con una serie de factores que no le son ajenos, y que dan al estudioso un horizonte de sentidos mucho más amplio.
Es necesario partir de la definición que Lotman ofrece de la cultura  como parte de la historia de la humanidad, la cual va  desde la revisión de la relación del hombre con el hábitat no cultural que lo rodea, hasta aspectos particulares, entre otros el de la cultura como sistema comunicativo que se basa en el lenguaje natural, o  la cultura como texto. Todo ello permite concebir a la cultura como un sistema de signos que posee una  estructura dinámica.
Para Lotman, la cultura estructura la realidad del ser humano y hace posible la vida de relación en la socioesfera creada por ella misma. Las dimensiones de la sociosesfera varían dependiendo del ámbito que seleccionemos para interpretar. Podemos entenderla desde una perspectiva general o particular, un  espacio geográfico, una época dada o una comunidad determinada. Sin embargo, la dinámica de la cultura siempre está condicionada por  la influencia que el afuera ejerce sobre ella.
            En este sentido, estimo que el estudio de la literatura, tanto en bachillerato como en los primeros semestres de las carreras que la tengan en su pensum de estudios, debe llevarse a cabo a partir del reconocimiento de  la socioesfera del entorno escolar en el cual desarrolla el proceso educativo: el espacio geográfico regional, su presente y su pasado histórico, y desde ese cruce de coordenadas espaciotemporales ampliar la esfera de relaciones hacia la cultura inmediata. En ese conjunto que es la cultura, se  explicará  la literatura como un sistema de comunicación con estructura dinámica: un texto dentro del texto de la cultura, que unido a otros textos (expresiones artísticas, folklore, historia, etc.)  establece relaciones con la realidad extracultural.
Para ello es imprescindible entender el concepto de texto, desde la perspectiva semiótica lotmaniana, ya que el mismo es uno de los conceptos fundamentales de este planteamiento teórico y analítico. El texto no es un objeto estable sino que va a definirse en relación a sus funciones: un texto puede ser la obra, o una de sus partes; un grupo compositivo, un género o la literatura en su conjunto. El autor y sus lectores  forman parte del concepto de texto. La obra puede ser leída como un texto diferente infinidad de veces, ya que el arte, como sistema de signos codificados, permite una multiplicidad de lecturas, dependiendo del contexto desde el cual sea interpretado.
En relación a lo dicho anteriormente, es necesario recalcar  que el profesor debe asumir una postura abierta frente a las posibles lecturas de los alumnos, sin encasillarlos en su propia interpretación del texto. Solo así estaría respetando la cualidad polisémica de la obra y permitiendo que el horizonte de lecturas se amplíe.
Explicar a los estudiantes el concepto lotmaniano de  la cultura  como texto o como conjunto de textos que interactúan y  producen un modelo significante propio, organizado de manera compleja que se escinde en jerarquías de textos dentro de textos, y que  forma una compleja trama con ellos (Lotman, 1999:109),  les permitirá entender  la cultura como un  mecanismo generador textos, del que ellos forman parte en tanto lectores.
La cultura definida como memoria no hereditaria de la colectividad  (Lotman y Uspenskij (1979:71) implica una permanente relación con el pasado. La historia registrada se convierte en un elemento de la cultura cuya existencia dependerá de la continuidad que alcance en los textos de la memoria colectiva. En este  sentido, considero que la lectura de los textos de la historia oficial debe acompañarse de relatos de la memoria oral, de la tradición, la literatura, entre otros, de una época dada,  que permitan al estudiante tejer una red de conexiones que amplíe su esfera de significación de su cultura. Una  lectura sincrónica que permita el autonocimiento y el autodesciframiento de los textos de la cultura en un periodo de tiempo, que luego podrá interpretar de forma diacrónica.
El aspecto diacrónico de la cultura toma en cuenta la “ritmicidad del cambio de formas estructurales en el arte y en la ideología” (Lotman, 1996:59). Cuando una cultura vieja se pone en relación con una cultura nueva, los textos, códigos y signos que la conforman pasan a la nueva “desvinculándose de los contextos y los nexos extratextuales que les eran inherentes en la cultura madre, adquiere típicos rasgos «sinitrohemisféricos»” (Lotman, 1996:57). La memoria colectiva la conserva como  un valor autosuficiente, hasta que pasado un tiempo es interpretada por la cultura hija. En esta nueva lectura de los textos se transforman.
Es importante tomar en consideración el concepto lotmaniano de cultura como “sistema funcionante complejo, jerárquicamente organizado” (Lotman, 1996:102) en el cual los textos tienen que ser considerados en su contexto, en su interacción con otros textos y con el medio socio-significante. En mi experiencia docente he podido constatar que la lectura de textos literarios o de otros textos de la cultura desde esta perspectiva resulta mucho más esclarecedora y productiva para los estudiantes,  que la inmanentista. El poder establecer relaciones con su medio y su experiencia de vida les permite una comprensión más profunda del estudio de la literatura y el arte, ya que los sentidos de los textos se entretejen con las vivencias de los estudiantes.
Insistir en el carácter complejo de la cultura, en su capacidad de organización como sistema  que funciona jerárquicamente permite comprender en qué medida la cultura hace posible la vida de relación en la socioesfera por ella creada, y cómo genera modelos que a su vez determinan las dominantes sobre las que se construye el sistema unificado.
Si consideramos la literatura como un hecho social coherente, debemos prestar atención a los conflictos de índole social que se manifiestan no sólo a un  nivel pretextual sino también en el textual, a las formas en que lo social se ha inscrito en los textos. Para adentrarnos en la reflexión de los problemas de representación y los aspectos  estéticos e ideológicos de las obras, es importante tener presente el contexto en el que  éstas se produjeron.
Para explicar  las producciones literarias desde los planteamientos semióticos sobre la cultura, de Iuri Lotman, es necesario que los estudiantes utilicen ciertas nociones como la de semiosfera y la de frontera ya que éstas permiten interpretar el mecanismo dinámico de la misma cultura y los conjuntos de textos que la componen.
Lotman define la semiosfera como “el espacio semiótico fuera del cual es imposible la existencia misma de la semiosis” (1996: 24). Está determinada por su carácter abstracto, la mutabilidad de su estructura, la heterogeneidad, la irregularidad semiótica  y el carácter delimitado. Un conjunto de textos y de  lenguajes cerrados unos respecto a los otros puede ser considerado como un universo semiótico (Lotman, 1996: 23). La organización interna de la semiosfera es una estructura irregular, una diversidad  integrada de forma orgánica.
 La semiosfera está formada por sistemas de signos que interactúan entre sí y se transforman sin perder la unidad. Entre el ámbito de la semiosis y la realidad extrasemiótica, hay un espacio que es penetrado por elementos de las esferas extrasemióticas. La dinámica de estos elementos transforma el espacio, a la vez que dichos elementos son  transformados. El intercambio con la esfera extrasemiótica proporciona  dinamismo a la semiosfera.
El espacio semiótico no es homogéneo, en él encontramos una estructura de niveles. En  el núcleo se encuentran los sistemas semióticos dominantes y la periferia está constituida  por estructuras externas que pasaron a formar parte de la órbita al ensancharse el espacio semiótico. Las formaciones periféricas están representadas por fragmentos de lenguajes y textos aislados que cumplen la función de catalizadores de lo nuevo (Lotman, 1996:31). En esta interrelación, el centro y la periferia se oponen, siendo el centro una estructura más rígida y la periferia más flexible, por lo que en ella los procesos se desarrolla a mayor velocidad, pues encuentran menos resistencia. Estos procesos dinámicos se relacionan sincrónica y diacrónicamente.  
Los niveles interactúan gracias a los procesos dinámicos que se desarrollan dentro de la semiosfera, mezclándose unos con otros, transgrediendo la jerarquía de los lenguajes  y de los textos. Las subestructuras de la semiosfera tienen que apoyarse unas a otras para que ésta pueda funcionar.
La frontera es una individualidad semiótica, un elemento fundamental en el metalenguaje espacial; posee  carácter territorial y demarca la dimensión  del espacio por ella delimitado. La frontera separa el interior de la semiosfera del exterior, perteneciendo bien a uno o al otro, pero nunca a ambos a la vez.  La frontera es permanentemente franqueada en forma parcial,  su existencia es indispensable para la sobrevivencia de un modelo de cultura determinado. Si en una cultura llegara a ser destruida la frontera, aquella se acabaría.
La frontera también actúa como mecanismo de traducción entre el lenguaje interno de la semiosfera y el externo a ella. En la semiosfera encontramos una frontera general y fronteras de los espacios culturales particulares; una y otra se interceptan  continuamente, lo que genera procesos dinámicos dentro de la semiosfera.  
En su obra Cultura y explosión (1999), Lotman, explica cómo el artista alcanza, en su obra, un grado de libertad superior al que le ofrece la realidad. En el mundo de la obra se pueden violar todas las leyes que organizan al mundo, incluyendo las leyes del tiempo y del espacio. Lotman habla de los cambios que ocurren dentro del mundo creado por la obra y que ofrecen la posibilidad de experimentar una mayor libertad. El autor divide los cambios en dos grupos: los cambios posibles y los imposibles. Dentro de los cambios posibles incluye los prohibidos y los permitidos, éstos últimos no llegarán a ser considerados verdaderos cambios (Lotman, 1999:203).
En su ensayo “El arte canónico como paradoja informacional” (Lotman, 1996) plantea el autor que en la poética histórica hay dos tipos de arte: uno orientado a los sistemas canónicos “(el «arte ritualizado», el «arte de la estética de la identidad»)” (Lotman, 1996:182), cuyo valor está dado por el cumplimiento de las normas prescritas, y el otro encaminado a transgredir los cánones y las normas prescritas, este último obtiene su valor estético de la transgresión misma. A lo largo de la historia de la literatura se puede observar la fluctuación de los sistemas canónicos y los transgresores.
Si tenemos siempre presente que, como bien dice Lotman, el  arte es un medio de conocimiento y, en particular, del conocimiento del ser humano, daremos prioridad al estudio de las expresiones artísticas, capacitando a los estudiantes para la lectura crítica de los sistemas culturales, lo que les permitirá reconocer los modelos que determinan las dominantes sobre las cuales se construyen dichos sistemas, y describir cómo interactúan los textos que constituyen la cultura. Esto les permitirá producir modelos significantes propio, desde los cuales pueden leer las obras literarias. 

BIBLIOGRAFÍA
LOTMAN, Yuri. 1999. Cultura y explosión. Lo previsible y lo imprevisible en los proceso de cambio social. Barcelona: Gedisa.
LOTMAN, Iuri. 1996. “Acerca de la semiosfera”. En La Semiosfera I. semiótica de la cultura y del texto. Madrid: Cátedra. Pp. 21-42.
LOTMAN, Iuri. 1996. “Asimetría y diálogo”. En La Semiosfera I. semiótica de la cultura y del texto. Madrid: Cátedra. Pp.43-60 .
LOTMAN, Iuri. 1996. “El arte canónico como paradoja informacional”. En La Semiosfera I. semiótica de la cultura y del texto. Madrid: Cátedra. Pp. 183-189.
LOTMAN, Iuri. 1998. “El problema de la «enseñanza de la cultura» como caracterización tipológica de la cultura.”. En  La Semiosfera II.  Madrid: Cátedra. Pp.124-134.
LOTMAN, Jurij M. 1979. “El problema del signo y del sistema sígnico en la tipología de la cultura anterior al siglo XX” en La semiótica de la cultura. Madrid: Cátedra.
LOTMAN, Iuri. (1981)1996. “El texto en el texto”. En La Semiosfera I. semiótica de la cultura y del texto. Madrid: Cátedra. Pp. 91-109.
LOTMAN, Iuri. 1996. “El texto y el poliglotismo de la cultura”. En La Semiosfera I. semiótica de la cultura y del texto. Madrid: Cátedra. Pp. 83-90.
LOTMAN, Iuri. 1996. “Para la construcción de una teoría de la interacción de las culturas (el aspecto semiótico)”. En La Semiosfera I. semiótica de la cultura y del texto. Madrid: Cátedra. Pp. 61-76.

LOTMAN, Jurij M. Y  USPEMSKIJ, Boris A. 1979. “Sobre el mecanismo semiótico de la cultura” en  La semiótica de la cultura. Madrid: Cátedra.