sábado, 20 de agosto de 2011

Crímenes de Barrera Tyszka

Publicado en TalCual

Sábado y Domingo
Sábado 20 de Agosto de 2011 | 15

Sábado y Domingo

LITERALES

Crímenes
de Barrera Tyszka,
o la indagación estética en el absurdo y la violencia



CARMEN VIRGINIA CARRILLO

A lberto Barrera Tyszka construye, en su libro Crímenes (2009), un universo de personajes y situaciones donde la violencia, el absurdo y el desconcierto se erigen en los ejes alrededor de los cuales se articulan las historias narradas.

En el primer cuento, "La nada", enfrentamos la extrañeza de una joven pareja que descubre "cuatro gotas de sangre sobre la alfombra". Esa inusitada presencia, además de la falta de explicaciones lógicas o inmediatas, va generando en los personajes un particular temor hacia lo desconocido. Los indicios de una otredad aterradora se van anunciando con disimulo y generan en el espectador una dosis de suspenso que le lleva a descubrir, ya al final del texto, el horror de esos dos seres que viven la culpa de la pérdida del hijo desde la paradoja y el desgarramiento de la muerte en vida, personificada en el vampirismo.

"Cuando tratamos de nombrar al bien, todo se vuelve artificial, el lenguaje mismo parece levantar suspicacias", dice el narrador de "La correspondencia ajena", texto que relata la historia de Federico Aranguren, un hombre bueno y optimista que se asoma al mundo del crimen a través de un programa de lectura y escritura creativa en la cárcel del Oeste. Cierto día, al asistir al taller, el protagonista queda atrapado en medio de una revuelta. A partir de ese momento su visión del mundo cambia.

En este relato, al igual que en "Balas perdidas", "Escritores famosos" y "Las venas abiertas", Barrera reconstruye escenarios de un país que ha hecho de la violencia un acontecimiento cotidiano. Personajes que nos resultan familiares se enfrentan a la violencia política, al fanatismo ideológico, el hampa común y a otras formas más sofisticadas de fechorías. Una escritura que desvela la carga de odios, resentimientos y desatinos que vivimos. El lado oscuro de la sociedad es ficcionalizado con imágenes cinematográficas y un lenguaje preciso, sin que ello implique dejar de lado ese toque poético que ha caracterizado la escritura de Barrera.

No podían estar ausentes la traición amorosa y el crimen pasional. El instinto que lleva al hombre más allá de cualquier forma de lealtad aparece en "Una historia mexicana" y en "¿Por qué a las mujeres no les gustan las películas pornográficas?".

En ambas historias somos testigos de la infidelidad de los personajes. En la primera, Hilda traiciona a Lencho con Javier, su mejor amigo. En la segunda, Adriana descubre, frente a la sala de terapia, donde se encuentra su esposo herido de gravedad, que él tenía una amante. En el quinto piso del mismo hospital, se encuentra un hombre con cáncer. El relato abre y cierra con la imagen abyecta de este hombre cuyo "pene, hinchado, cuelga vencido hacia las sábanas". La actitud del enfermo perturba a la protagonista. La escena final evidencia el estado de degradación de un cuerpo condenado a la mutilación. La condición masculina es interpretada desde la sexualidad desbordada y abyecta que conduce a la muerte.

En "Un asunto sentimental" la rutinaria vida de Emilio Arcaya es alterada por la presencia de una mujer que bebe sola en la barra del bar Oasis. La fascinación que ejerce sobre el protagonista esta desconocida, le hará ir tras ella, mientras es perseguida por dos hombres, en su huída hacia un callejón. Emilio sólo encuentra una mano de mujer, que se ha de convertir en el fetiche a través del cual revive la traumática experiencia del abandono de Gisela, su mujer. Al final del relato, en un juego de ambigüedades, la joven de la mano y Gisela parecieran ser la misma persona.

Otros dos cuentos nos transportan al mundo de la alteridad: En "Perros", un hablante en primera persona relata el incidente con el que se inicia la historia: La transformación del personaje quien, sin ningún motivo, comienza a sentir "un apetito especial por todo lo que fuera canino".

El absurdo se manifiesta en la cotidianidad de este hombre sin que percibamos asombro alguno ante su deseo inesperado de morder perros. Es la aceptación de la paradoja asumida como normalidad.

El relato "Anoche" alude al sinsentido de los sueños y cómo éstos parecieran manifestar un deseo inconsciente. En oportunidades, no logramos determinar si la ilusión del sueño es causa o consecuencia de la realidad que el mismo concibe. Desde la primera línea nos enfrentamos a la paradoja de la existencia del protagonista, quien se ve arrastrado por el absurdo de una sospecha que lo angustia: En la pesadilla Manuel atropella a un niño mientras conduce ebrio. "no sabe si es un sueño o si es un recuerdo. La duda lo inquieta y le lleva a deambular en su carro, de noche, por las calles de la ciudad.

En Crímenes, como en el resto de su obra narrativa, Barrera muestra múltiples aspectos de la transgresión en contextos donde lo insólito, y en oportunidades lo fantástico, que pareciera tener resonancias en la tradición representada por Felisberto Hernández, Borges, Cortázar, y Julio Garmendia, irrumpe de forma inesperada, mientras el absurdo toma posesión de la existencia de los personajes. El autor hace ciertos guiños al lector buscando su complicidad, invitándolo a participar activamente en construcción de las historias. Los finales abiertos, los espacios de indeterminación, las reflexiones sobre el oficio de la escritura y a la relación realidad-literatura enriquecen estos textos que de principio a fin mantienen al lector en suspenso.